
This is an authorized translation of an Eos article. Esta es una traducciĂłn al español autorizada de un artĂculo de Eos.
A medida que la producciĂłn mundial de plástico se ha disparado, pequeños fragmentos de plástico se han infiltrado en los rĂos, el hielo marino e incluso en nuestros cerebros. De acuerdo con un nuevo estudio, cuando las minĂşsculas fibras y los fragmentos se filtran en el suelo, cambian la forma en que este interactĂşa con el agua.
El estudio, publicado en la revista Vadose Zone Journal, midiĂł la retenciĂłn de agua y la conductividad en suelos de tres regiones de Alemania con y sin cuatro microplásticos diferentes. Los investigadores encontraron que una concentraciĂłn de plástico de solo el 0.4% en masa puede cambiar la velocidad con que el agua fluye a travĂ©s del suelo, dependiendo tanto del tipo de plástico como del tipo de suelo. SegĂşn los autores, es probable que las propiedades hidráulicas alteradas se deban a la naturaleza hidrĂłfoba del plástico y a que las partĂculas de microplástico cambian la disposiciĂłn de los gránulos individuales del suelo.
Las pequeñas partĂculas del suelo se adhieren entre sĂ formando grumos. Los espacios entre estos grumos forman conductos por los que circulan agua, nutrientes y las raĂces de las plantas. El tamaño y la distribuciĂłn de estos espacios afectan al drenaje del suelo y a su capacidad de retenciĂłn de agua, lo que tiene implicaciones para el crecimiento de las plantas.
“Las caracterĂsticas hĂdricas de un suelo indican la rapidez con la que el agua se drena a travĂ©s del suelo, lo que afecta a los cultivos y a los acuĂferos.”
“Las caracterĂsticas hĂdricas del suelo indican la rapidez con la que el agua se drena a travĂ©s del suelo, lo que impacta cultivos y acuĂferos”, menciona la autora principal del estudio, Katharina Neubert, cientĂfica especializada en suelos del Forschungszentrum JĂĽlich en Alemania.
Investigaciones anteriores han mostrado que los microplásticos pueden alterar la estructura del suelo y sus propiedades hidráulicas, pero cada uno de esos estudios examinó sólo un tipo de suelo o un tipo de plástico. El nuevo estudio es el primero en evaluar cómo múltiples tipos de microplásticos afectan a múltiples tipos de suelo.
Los investigadores colectaron suelo de tres regiones agrĂcolas distintas de Alemania, que tenĂan diferentes texturas, niveles de carbono y niveles de pH. DespuĂ©s, obtuvieron cuatro microplásticos ampliamente usados variando en tamaño entre 300 micrĂłmetros y 5 milĂmetros: polietileno, polipropileno, poliestireno y poliĂ©ster. Descompusieron las partĂculas más grandes en una licuadora y luego mezclaron cada plástico con cada tipo de suelo en una concentraciĂłn del 0.4% en peso. En combinaciĂłn con un control libre de plástico para cada tipo de suelo, se obtuvieron 15 combinaciones Ăşnicas de suelo y microplásticos.
Los autores vertieron cada mezcla en un cilindro metálico conectado a un dispositivo de succiĂłn para ver la rapidez con la que la succiĂłn extraĂa el agua del suelo. Realizaron la prueba en suelo hĂşmedo y seco, ya que el nivel de humedad tambiĂ©n influye en la rapidez con la que el agua se drena a travĂ©s del suelo.
Desenterrando una relaciĂłn matizada
Los cuatro microplásticos alteraron las tasas de flujo del agua en al menos uno de los suelos, pero la magnitud y la direcciĂłn del efecto variaron considerablemente. Por ejemplo, las fibras de poliĂ©ster, comĂşnmente desprendidas de algunos tipos de ropa, aumentaron la velocidad a la que fluĂa el agua a travĂ©s de un suelo en más de un 50% cuando estaba hĂşmedo, pero redujeron la tasa de flujo en más de un 50% en condiciones secas.
“Es muy difĂcil hacer una afirmaciĂłn general sobre cĂłmo cambia el suelo con los microplásticos.”
“Todos los resultados dependen del contexto”, afirma Rosolino Ingraffia, cientĂfico especializado en suelos de la UniversitĂ degli Studi di Palermo en Italia, que no participĂł en la investigaciĂłn. “Es muy difĂcil hacer una afirmaciĂłn general sobre cĂłmo cambia el suelo con los microplásticos”.
Otro estudio reciente en el que Neubert participĂł como coautora mostrĂł cĂłmo las diferencias en las tasas de flujo podrĂan traducirse en la agricultura. Ella cultivĂł plantas de trigo en los mismos tres tipos de suelo con y sin dos microplásticos: polietileno y poliĂ©ster. Los resultados fueron igualmente complicados, ya que el plástico añadido aumentaba, disminuĂa o no afectaba al crecimiento de las raĂces, dependiendo de la combinaciĂłn.
La concentraciĂłn de plástico del 0.4% utilizada en ambos estudios es mucho mayor que la que albergan la mayorĂa de los campos agrĂcolas en la actualidad, segĂşn Neubert e Ingraffia. Por ejemplo, las tierras cultivables que han sido tratadas con biosĂłlidos durante una dĂ©cada presentan concentraciones más cercanas al 0.002%. Sin embargo, los cálculos basados en la tasa actual de acumulaciĂłn de microplásticos sugieren que muchas zonas podrĂan alcanzar esta concentraciĂłn del 0.4% en 50 o 60 años, añadiĂł Ingraffia.
Neubert espera que su investigaciĂłn dĂ© lugar a regulaciones que impidan que los microplásticos alcancen esos niveles. Alemania planea eliminar progresivamente el uso de lodos de depuradora ricos en nutrientes como fertilizantes en la mayorĂa de los campos agrĂcolas, en parte debido a la preocupaciĂłn por la contaminaciĂłn plástica, afirmĂł. Un estudio identificĂł esta práctica como una de las principales fuentes de microplásticos en el suelo de Alemania.
Es importante mantener el plástico fuera del suelo porque “aún no sabemos qué consecuencias tiene para nuestros suelos”, dijo Neubert.
—Mark DeGraff (@markr4nger.bsky.social), Escritor cientĂfico
This translation by Saúl A. Villafañe-Barajas (@villafanne) was made possible by a partnership with Planeteando and Geolatinas. Esta traducción fue posible gracias a una asociación con Planeteando y Geolatinas.
Text © 2026. The authors. CC BY-NC-ND 3.0
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